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Todas las técnicas usada desde la antigüedad para provocar el despertar de los humanos

Felicidad, esa bastarda sobrevalorada…

Pero no lo digo a malas, eh, puedo meterme con la felicidad porque después de tanto tiempo ya tengo confianza con ella. Y no, no me ha hecho nada malo, sigo siendo tan feliz como el más feliz de los felices. Lo que pasa es que hay que decir ya las cosas por su nombre y saber que esa impostora no debería ser nuestra mayor prioridad en la vida.

Estamos bombardeados diariamente y desde pequeños con “la búsqueda de la felicidad”, con que la finalidad de todo es “ser feliz”, en marketing lo saben bien y por eso te prometen dosis de felicidad a cambio de comprar sus productos. Tienes que ser feliz, como sea, y lo peor, todo lo que hagas tiene que hacerte feliz, y eso, te guste o no, es imposible.

Por como es el ser humano vivimos en un continuo oscilamiento, como un péndulo o como un reloj, en el que invariablemente de los factores externos vamos pasando por diferentes “estados mentales” (por llamarlos de alguna forma), ya te habrás dado cuenta de que por muy bien que vayan las cosas algún día estarás triste sin motivos, y al revés también, claro. Gracias al yoga he descubierto que cuanto más conscientes y centrados estemos menos exagerados serán esos cambios o giros.

se felis

Entonces ¿a que debemos aspirar? Personalmente pienso que lo máximo, lo mejor con diferencia es “la paz”. Si, así de simple “estar en paz”. A diferencia de la felicidad, tu SI que puedes estar siempre en paz (cosa que no pasa con la felicidad, es imposible estar siempre feliz, por ejemplo, tu no puedes estar feliz en un entierro, en cambio en paz si).

¿Es malo ser feliz? Ja ja ja, que va, todo lo contrario! Es genial. Pero es que cuando se está en paz es bueno todo y de todo se aprende. Puedes estar triste y melancólico y disfrutarlo (¿a quien no le ha pasado en un día lluvioso estar pocho pero aún así sereno?). Estar en paz con uno mismo (bueno, y con los bancos también 😉 ) es lo mejor que te puede pasar, sino mirad alguien que tenga un conflicto, como le cuesta dormir.

Bueno, espero que haya quedado todo claro, hasta aquí la reflexión, sed felices, ah, no, espera, no, id en paz! Mejor 😀

felicidad

Ah, claro, es que a la felicidad le hacen más propaganda…

Sin meta, sin provecho

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¡Fantástico! ¿no?, pues ahora si tenéis tiempo y ganas mirad este videoclip, va sobre lo mismo

Ya no es tan fantástico ¿eh? Vamos a ver que es lo que falla y donde chirría, porque ni lo primero es tan bonito ni lo segundo tan horrible. Hora de ponerse el sombrero de pensar!  😀

En el primer caso nos están diciendo que si te esfuerzas mucho en algo, si pones todo tu empeño y dedicación acabarás consiguiendo cualquier cosa que te propongas. En el segundo caso (y este está más abierto a otras interpretaciones) nos cuenta que si sacrificas todo por una meta, aunque al final la consigas, acabarás siendo desgraciado sobretodo por lo que te has perdido en el camino. Por supuesto que el ejemplo es un extremo muy exagerado.

Así que ¿qué es mejor? ¿esforzarse al máximo por algo renunciando a las demás cosas o disfrutar de todo sin aspirar a conseguir nuestros sueños?  Según mi punto de vista, la respuesta es muy fácil, claro, ni lo uno ni lo otro. Ningún extremo es bueno y se pueden combinar las dos cosas.

Pero ahora es cuando introduzco un nuevo factor, “el desapego a los resultados” o cómo actuar sin esperar nada ni ningún fruto de nuestras acciones (en el Bhagavad Gita se pasan el libro hablando de esto, incluso en el budismo Zen lo llaman “Mushotoku”). ¿y en que consiste? Pues en eso mismo, en hacer las cosas sin esperar resultados, hacerlas porque hay que hacerlas, sin importar que es lo que pase.

Si os fijáis siempre tenemos motivos por los que actuar, siempre que hacemos algo esperamos una recompensa, aunque sea en forma de elogio o cumplido, pero siempre hay algo. Incluso cuando hacemos favores esperamos que nos lo agradezcan (e incluso que nos los devuelvan). ¿Y que pasa cuando hacemos algo y no obtenemos lo que esperamos? Pues que aparece el enfado y la frustración (si no ponte a trabajar y que al final de mes que te digan que no te pagan, vale, un ejemplo demasiado exagerado, pon algo ingenioso en el facebook y que nadie ponga me gusta). En cualquier cosa que hagamos esperaremos un resultado, si lo obtenemos bien, ha valido la pena el esfuerzo y la dedicación, si no, mal, que injusto es todo.

¿Se puede escapar de esto? Claro, poder se puede, pero no es fácil. Cuando te guste hacer algo, hazlo, pero sin esperar nada, sin aspirar a nada, que no te importe la meta ni los resultados, simplemente disfruta lo que hagas. El arte más genuino ha salido así. Las grandes mentes científicas han actuado así, ¿Cuántos grandes descubrimientos han sido inesperados?. Si tu estas centrado en lo que haces, disfrutándolo, sin esperar nada, al final llegaras lejos

Vaya, esto está pareciendo autoayuda, hacía tiempo que no me ponía a escribir, en fin, espero que haya quedado todo claro, y para acabar unas palabras del maestro zen Taisen Deshimaru “si cuando pintáis tenéis como meta hacer una obra maestra, vuestra pintura solo será mediocre. Si por el contrario estáis verdaderamente concentrados y sin meta, podéis crear una verdadera obra. La dimensión mas alta de la vida espiritual es mushotoku, sin meta, sin provecho”

mushotoku

 

¿Se puede vivir mejor?

Es lo que pone arriba en el cartel de las clases de yoga a las que voy, ¿Se puede vivir mejor?, parecerá una tontería pero esa pregunta puede ser revolucionaria, ¿Se puede vivir mejor? ¿Mejor que qué o que quién? ¿Cuánto mejor? ¿Cómo? ¿Por qué? ¿Cuándo? O mejor aún ¿Alguna vez te has preguntado si puedes vivir mejor?

Como publicidad es perfecta ¿Quién no quiere vivir mejor? Pero claro, ¿Qué es mejor? A veces pensamos que si tenemos más cosas o más facilidades viviremos mejor, pero no hay que confundir mejoría con comodidad. Una cosa es vivir cómodos y sin problemas y otra cosa es vivir bien, y si, más preguntas ¿Qué es vivir bien? ¿Se puede vivir mejor que bien?

Vivir mejor, eh, pero si hay veces que parezca que ni viva! ¿Cómo vivir mejor si no se sabe ni como vivir? Pues para eso estamos aquí para averiguar porque estamos aquí 🙂 . Una buena y una mala noticia, la buena es que si, tranquilos, se puede vivir mejor, yo lo sé de primera mano y lo he comprobado, incluso aquí hemos dado consejos y continuaremos haciéndolo, la mala noticia es que igual no será fácil, no hay una varita mágica o una poción con la que tu vida mejore o al menos tu te des cuenta de que has mejorado, todo conlleva un trabajo, pero bueno, nadie dijo que vivir fuese fácil, no? 😉

no te rindas

Cuestión de conciencia (o lo mucho que podemos aprender de los niños)

Estos días he podido ver un fenómeno muy curioso, con la llegada de los Reyes Magos he tenido a mis sobrinos, una niña de 6 años y uno de 2, muy alterados. He visto como se enfadaban cuando los regalos no eran lo que se esperaban, ponerse a llorar por no tener lo que querían o llegar a pegarse por jugar con el juguete del otro.

Claro, desde mi perspectiva se ve todo muy bonito, pensaba lo bobos que eran por ponerse así por esas tonterías pero no podía culparles, es una cuestión de conciencia. Y es que dependiendo de nuestro nivel de conciencia (o igual es la edad, vete tu a saber…) vemos las cosas de un modo u otro. Igual que yo veía sus enfados y peleas ridículas estoy seguro (de esa clase de seguridad de la que no tengo pruebas pero estoy totalmente convencido, fe creo que se llama) estoy seguro de que alguien en un nivel de conciencia superior podría ver mis problemas, agobios y preocupaciones y sonreír sin darles importancia como hacía yo con mis sobrinos.

Por supuesto que no todos los problemas son iguales, incluso desde un punto de vista objetivo, pero aquí a lo que me refiero es a la forma de tratarlos, actuar y reaccionar ante ellos. Ante un mismo problema cada persona puede responde de un modo distinto, y lo que para alguien puede resultar estimulante e incluso un reto para otro puede suponerle ansiedad y estrés.

Igual que yo ahora pienso que si fuera un niño en vez de coger esos berrinches me pondría a jugar y disfrutar de los juguetes seguro que de aquí unos años, un yo mío más maduro pensará que no debería preocuparme tanto como ahora y debería disfrutar más de la vida. Así que no seáis tontos y ala, a pasarlo bien que son dos días! 😉

niños abriendo regalosNo, no, estos no son mis sobrinos, la foto la he sacado de internet, los mios son más salvajes y asilvestrados

Es que si no te transformas nunca vas a volar

Estaba pensando cual sería la mejor manera de empezar este año en el blog coincidiendo ya con nuestro cuarto aniversario, así que vuelvo a cambiar el diseño y volvemos a la cabecera con las flores, pero sobre todo me refería a la primera entrada, al primer contenido de este año y no he encontrado mejor forma que con este dibujo:

transformate

Si queréis volar y no podéis, si queréis cambiar, si buscáis aventuras, si esperáis más y mejor, si tenéis que empezar de nuevo, si queréis Ser, tocará transformarse, no sé si será fácil o rápido, aburrido o agotador, solo sé que de momento aquí estaremos un año más  😉

Si se acabara el mundo…

Continuamos con la serie de entradas acerca del inminente, catastrófico y purificador fin del  mundo. Pero en esta ocasión no se trata de nuevos argumentos que respalden o contradigan esta teoría (aunque, dicho sea de paso, no encuentro razones objetivas como  para pensar que el próximo día 21 vaya a ocurrir algo fuera de lo habitual).

En esta entrada quería hacer una reflexión sobre una cuestión que se plantea mucha gente estos días: Si supieras con seguridad que el mundo se va a acabar próximamente, ¿que harías con tu vida?

Algunas respuestas típicas serían encerrarse en un templo para rezar y salvar nuestras almas, o encerrarse en un lupanar para acabar de desgastar nuestros cuerpos, o gastar todos nuestros ahorros en las cosas que nos gusta hacer, o hacer todo aquello que no hacemos normalmente por miedo, vergüenza o pereza.

La reflexión que planteo es la siguiente: Si esperamos al final de nuestros días para hacer todo lo que nos apetece o gusta, ¿de que sirven el resto de días de nuestras vidas?. ¿No deberíamos centrarnos en crear las condiciones para poder realizar cada día aquello que nos gusta? ¿Porqué dejamos nuestras esperanzas a una cosa que se llama “futuro” y que solo existe en nuestra mente?

Porque, aunque no se acabe el mundo, nuestra existencia está limitada a un cierto tiempo, cada minuto que pasa no va a volver, y nadie puede vivir por nosotros.

Si conseguimos cada día disfrutar con lo que hacemos (aún sabiendo que también ocurren circunstancias desagradables), cuando nos pregunten que haríamos ante el final del mundo podremos contestar: “Haría lo mismo que hago normalmente, disfrutar de cada momento como si fuera el último”

El “sentido” de la vida

Ayer después de un montón de tiempo (pues desde las vacaciones de verano) volvía a clase de yoga, entre una excusa y otra lo había ido retrasando, aunque si que practicaba por mi cuenta en casa. El caso es que en estas clases, y es algo que me gusta especialmente, siempre empezamos con teoría, el profe habla sobre aspectos del yoga en particular y de la vida en general (después ya viene lo standard, respiraciones, posturas, relajación..).

Pues dijo una cosa que me llamó la atención, bueno, mentira, siempre me suele llamar todo la atención y pienso, mira, de esto escribiré mañana en el blog, (y a veces lo hago pero la mayoría de veces no). Bueno, dijo que el sentido de la vida era sentir.

Dejo doble espacio para pensar en ello y repito la frase porque si se busca un poco y se analiza es la bomba, “el sentido de la vida es sentir”.

 

Para quien no lo sepa, uno de los aspectos del yoga más importantes es sentirse a sí mismo, no solo es hacer posturas extrañas e incomodas, sino que hay que darse cuenta en todo momento de cómo estamos, de que sentimos. Hay que notar donde se encuentra cada tensión en el cuerpo porque es la única forma de poder relajarlo. Y eso es extrapolable a la vida en general, si nos sentimos a nosotros mismos, si nos damos cuenta de donde y en cuando estamos podremos sentir la vida, pero a lo grande 😉

Yo no sé si la vida tendrá un sentido (un motivo, una razón, etc) pero si que es verdad que si la sientes, si en todo momento eres consciente de ti mismo, de lo que piensas, de lo que sientes, de como está tu cuerpo, de como estás tu, pues quizás te des cuenta de muchas cosas, es más, si existe eso que llaman “iluminación” o “despertar” seguro que deber ser algo así.

Pues eso, lo siento pero me tengo que ir a sentir! 🙂

Silencio ssshhhhhh… (Evite el silencio)

Estoy haciendo un curso online de gestión empresarial y en el apartado de cómo establecer el contacto en ventas con los clientes me he encontrado con esto:

 Evite el silencio, el silencio es definitivamente embarazoso y socialmente inadecuado, la conversación intranscendente le ayudará al comienzo de la entrevista. No comience hacer preguntas, hasta saber si tiene la atención integra del cliente. La conversación intranscendente ayuda a las personas a encontrarse con usted.            

Ha sido leer esto y crearse un vacío de silencio en mi cabeza! 😉  que embarazoso e inadecuado! Je je. A ver, está claro que para los negocios, clientes, ventas, etc… tienen razón, pero parece ser que el silencio se ha convertido en el enemigo, hay que evitarlo como sea y huir de él!

Y esto lo dice una persona ruidosa, que estoy todo el día con la música puesta o con los instrumentos (ahora que estoy aprendiendo a tocar la batería tengo baquetas hasta en el sofá) pero se ve que está mal visto el silencio, vamos a ver los distintos tipos que hay.

Empecemos con el silencio en compañía. Cuando estás con alguien hay que hablar, si o si, aunque sea de tonterías, trivialidades o como recomiendan, conversación intranscendente (charla insulsa que digo yo)

Había una frase que decía algo así como que un verdadero amigo es con el que puedes estar cómodo en silencio, algo parecido a lo que dice Uma Thurman en Pulp Fiction. Y supongo que será verdad.

Huimos del silencio, estando a solas tenemos dos tipos, exterior e interior. El exterior es cuando ponemos música o la radio, o incluso la tele aunque no le estemos haciendo caso, salimos a la calle y enseguida los auriculares, y aunque es verdad que en la ciudad es difícil encontrar silencio tampoco lo buscamos, conozco gente que necesita acostarse con la radio encendida o incluso con el portátil para poder dormir. Supongo que es como una especie de compañía, para no sentirnos solos.

Y está el indiscutible enemigo a batir, el silencio interior, cuando nuestra mente se calla y somos conscientes de ello. ¿Por qué digo conscientes? Porque cuando estamos viendo la tele, leyendo, haciendo algo que necesita atención y concentración nuestra mente está en silencio pero no nos damos cuenta, y (ojo, ahí está la gracia/maldición) si nos damos cuenta, la mente deja de estar entonces en silencio  🙂

De eso ya se dieron cuenta hace muchos siglos e inventaron multitud de técnicas meditativas, porque cuando la mente está en silencio es entonces cuando puede ver y discernir claramente, sin condicionamientos ni prejuicios.

Así que ¿el silencio es bueno o malo? Pues depende, como siempre. ¿Está mal visto en sociedad? No es que esté mal visto sino que si estuviésemos siempre en silencio apenas podríamos interactuar y comunicarnos además de que sería todo más aburrido, pero tampoco sirve el “todo vale” y que haya que hablar aunque sea del tiempo o de las tomateras solo por que no haya silencio.

Ya sabéis, espalda recta, cabeza alta, mente en silencio, conversación agradable, una sonrisa en los labios y una canción en el corazón  😉