Archivo de la categoría: Es como…

Comparaciones comprensibles

¡Ponle pimienta!

Últimamente pienso mucho en la pimienta de molinillo y también en las relaciones, sobretodo las de pareja, y he dicho “¡eh, pero si es muy parecido!”, ¿pimienta y relaciones? ¡Vamos allá!

¿Por qué muchas relaciones no funcionan? O lo hacen pero no van bien, discuten, se frustran, lo pasan mal… La metáfora es esta, pensamos en la otra persona como comida, el plato principal, solo por eso ya le delegamos una gran responsabilidad, nos tiene que quitar el hambre, nos tiene que saciar, entonces ¿Qué pasa? Que viene el miedo, miedo a que se vaya y pasemos hambre, miedo a que no nos guste el plato, miedo a que lo aburramos y no le encontremos el sabor que tanto nos gustaba.

Es cuando lo enfocamos así que acabamos saltando de plato en plato sin encontrarnos nunca satisfechos del todo. Y aquí es cuando entra “el concepto pimienta”, deberíamos pensar que la comida son las experiencias, el día a día, lo que llamamos vida y la otra persona es la pimienta, algo que le da sabor, algo que hace de algo bueno algo mejor. No se trata de depender de la otra persona, si no de que cuando está todo está más bueno. Y si no hay pimienta no pasa nada, comes igual porque la vida continua estando ahí, deja de haber miedo.

No podemos delegar en la otra persona la responsabilidad de alimentarnos, el condimento no alimenta, pero le da a todo su sabor, y entonces está todo más bueno, y lo pasas genial, que en el fondo la vida va de eso. Y no pasa nada si no hay pimienta, también hay sal, hay orégano, hay albahaca… etc, y a veces hay platos a los que no hay que echarle nada, en su simpleza está la gracia. Al final lo importante es no depender, porque eso crea miedo, lo importante es compartir.

Así que tanto si estáis en pareja o solos, disfrutad de la comida, comed tranquilos, no os preocupéis por lo que vendrá, no tengáis prisa, saboreadlo todo, mientras estéis vivos no os faltará un plato delante, así que no tengáis miedo. Pasadlo genial y ¡buen provecho! 🙂

De caja en caja

Escuché el otro día en una agradable tertulia mientras tomaba té con el monóculo puesto una interesante metáfora. Se hablaba de la muerte y esas cosas y alguien dijo que cuando muriese quería que lo incineraran y esparciesen sus cenizas, ya que nos pasamos la vida en cajas al menos no quería pasar la eternidad también en una.

Y así es, nos pasamos la vida en cajas, nuestras casas son cajas, donde trabajamos son cajas, incluso los coches son cajas. Pasamos el tiempo yendo de caja en caja y por el camino nos da un poco el sol.

A mi la verdad es que me trae bastante sin cuidado lo que le pase a mi cuerpo una vez deje de “estar dentro”, y como dijo Machado “La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es y cuando la muerte es, nosotros no somos” así que el vivo al bollo y el muerto al hoyo 😉 . Que vaya bien la semana!

P.d. Franchi, si te vas esta semana al menos pon una entrada de despedida informando donde vas, que vas a hacer y que souvenir vas a traer cuando vuelvas (si es que vuelves…)cajas-de-carton

La vida como una montaña rusa

Empezaremos la última semana del año con una metáfora sobre eso que llamamos vida. Si os fijáis se parece mucho a una montaña rusa, a veces da la sensación de ir tranquilamente, sin problemas, como un paseo y entonces empieza a subir, y subir, y la cosa se pone bien, cada vez mejor y todo va bien y de repente… cae! Y empiezas a bajar y todo mal, muy mal, pero… después vuelve a subir!

Y es que si no subiese ni bajase, si siempre fuese a la misma altura no tendría gracia, no habría emoción, el corazón no latería más fuerte ni más rápido. Hay un equilibrio que impide que siempre bajemos o subamos, tiene que haber de todo para que no se pare.

Y como en las montañas rusas, a veces todo va muy despacio, hay mucha calma y tranquilidad pero en cuestión de segundos empieza a acelerar, y vas rápido, muy rápido, tanto que a veces asusta y quieres que pare y no lo hace, pero ¿sabéis que pasa? Pues que vuelve la calma.

montac3b1a-rusa

Y si os fijáis en las montañas rusas, aunque sea un largo recorrido, acabamos dando vueltas, en la vida es igual, quizás no con las mismas situaciones o personas pero en el fondo repetimos muchas cosas aunque con otro transfondo y de otra forma pero casi siempre igual.

Y para acabar, hay quien sube a la montaña rusa con miedo, incluso pánico, el viaje es un mal trago y solo está deseando que se pare de una vez, en cambio otros saben que es una atracción y el objetivo es divertirse, y eso hacen, disfrutan, sueltan las manos de la barra y se dejan llevar, saben que no se van a caer, están bien amarrados, disfrutan de la experiencia.

Sabéis que algún día esto se acabará y habrá que bajarse de los vagones para que suba otra gente, así que de nosotros depende divertirnos o pasar miedo; iremos deprisa y despacio, subiremos y bajaremos así que aceptemos de buena gana lo que tenga que pasar, y como dice la canción: “si no hay galope se nos para el corazón” 😉

montaña-rusa-2

La vida como una serie

El otro día viendo una tertulia hablaron sobre la reencarnación y dijeron algo interesante, vemos la vida como si fuera una película, con su principio (nacimiento) y su final (muerte), pero un tertuliano iba más allá y decía que la vida era como un capítulo de una serie de televisión, empezaba y acababa, pero antes de ese capítulo habían otros, y después también. Por eso a veces vamos tan perdidos por la vida porque no sabemos que es lo que nos ha pasado antes, como si vieses una serie ya empezada, que es mucho más difícil entender el argumento.

La verdad es que no tengo una opinión definida sobre la reencarnación, puede que exista o puede que no, no lo sé. Pero ya que estamos hablaré de mis tulipanes ¡¡¿¿??!! Hace ya unos cuantos años fuimos los amigos a Holanda de vacaciones y compramos tulipanes para plantar, allí eran muy típicos. Y desde entonces es ya una tradición hablar de ellos, de cómo han salido, de hacerles fotos..etc. Y siempre es lo mismo, durante todo el año no hay nada, solo la planta pero cuando llega la primavera vuelven a florecer, pero solo por dos semanas, después vuelven a desaparecer. Así año tras año, diferentes tulipanes de la misma planta. No veo porque nosotros no podamos ser igual, eso si, hicieron una encuesta con gente que afirmaba recordar sus vidas pasadas, salieron cientos de personas que decían que fueron Cleopatra o Napoleón. Cuanto loco hay en el mundo… (¡¡¡Cleopatra fui yo!!!)

mis tulipanesMis tulipanes, bonitos y hermosos (como su dueño)

mis tulipanes pochosAsí acabaremos todos un día…

La mente como un cine

Volvemos a las metáforas, esta vez de la mano del amigo Ramana Maharshi, extraída de su libro “sea lo que usted es”, aquí va esta comparación entre la mente y un cine:

“Es como un cine. La pantalla está siempre presente pero la multitud de los tipos de imágenes aparecen sobre la pantalla y después desaparecen. Nada se pega a la pantalla, ella sigue siendo una pantalla. Similarmente, usted sigue siendo su propio Sí mismo en los tres estados (vigilia, sueño con sueños y sueño profundo). Si usted conoce eso, los tres estados no le perturbarán, lo mismo que las imágenes que aparecen sobre la pantalla no se pegan a ella. Sobre la pantalla, usted a veces ve un imponente océano con enormes olas sin fin; después desaparece.

En otra ocasión, usted ve un fuego devastador creciendo todo alrededor; después también desaparece. La pantalla está presente en ambas ocasiones. ¿Se ha mojado la pantalla con el agua o se ha quemado con el fuego?. Nada ha afectado a la pantalla. De la misma manera, las cosas que acontecen durante los estados de vigilia, sueño con sueños y de sueño profundo no le afectan a usted en absoluto; usted permanece su propio Sí mismo.”

cine

Un barco con problemas

Si estuvierámos en alta mar, a bordo de una embarcación, y descubrieramos una grieta en el casco por la cual entra el agua, seguramente nos apresurariamos en repararlo, para evitar hundirnos en el oceano. En esta situación no tendría sentido preocuparse por el aspecto del barco ni por lo que contiene, ya que ello no tiene importancia con el barco reposando en el fondo marino.
Sin embargo, eso es lo que hacemos la mayoría de las personas: en lugar de preocuparnos por las cosas que realmente importan nos perdemos en detalles, como nuestro aspecto físico o cuidar de nuestras posesiones, como si de eso dependiera nuestro bienestar y nuestra paz interior. Solo cuando tengamos el barco reparado podemos dedicar nuestro tiempo a los detalles.

Willy-Stower-Hundimiento-Titanic2

Actualización: Francis, Fran, Frank, tu siempre tan breve y escueto. Está bien la idea (los dos sabemos de quien es) pero yo voy a enfocarla de otra forma:

La vida es como ir en un barco, y en ese barco hay un agujero por el que entra agua, lo que la gente hace es coger un cubo e ir cogiendo el agua y tirándola fuera, algunos trabajan para tener un cubo más grande, otros un cubo de diseño o con joyas incrustadas, mucho presumirán de cuanta agua coge su cubo o lo rápido que lo hacen, pero si os fijáis, siempre continuará entrando agua. La solución no es tener más cubos o mejores sino tapar ese agujero, ¿y como hacerlo? Si os lo dijese ya no entraríais al blog, así que de momento lo dejaremos hasta aquí, estad atentos que el día menos pensado os diremos la formula para ser felices y encontrar el sentido de la vida (o puede que no! ;-)) 

Los seres humanos como olas

Muchos de nuestros problemas provienen de nuestro sentimiento de separación con el resto de la naturaleza. Este sentimiento nos acompaña desde los primeros años de nuestras vidas, y, en la mayoría de los casos perdura hasta nuestro último día. Y el caso es que, lo miremos desde donde lo miremos, no hay nada más lejos de la realidad que considerarnos seres aislados. De la misma manera que el viento genera una ola, en algún momento del pasado se generó la forma que consideramos como nuestro ‘yo’. Con el tiempo, esa forma va cambiando y tambien la materia que lo compone. Según algunos estudios, cada 6 ó 7 años, la materia que compone nuestro cuerpo se renueva por completo. De la misma manera, el agua que forma la ola es diferente según ésta avanza hacia la orilla. Si observamos una ola, da la impresión de ser una entidad que se desplaza por el espacio, cuando en realidad es un proceso que afecta a todas las partículas del mar, sin que haya desplazamiento alguno.

ola

Las personas, al igual que las olas, son procesos más que entidades, a pesar de que sea dificil observarlo desde la visión ilusoria del ego, que se ve como la ola separada del oceáno, y que lucha por mantener su forma, a pesar de que su naturaleza intrinsecamente cambiante.

mar-ola

La vida como un castillo de arena

Continuamos con la sección de metáforas, esta vez con un toque más poético. Somos todos niños a los que un fin de semana nuestros padres nos llevan a la playa y allí empezamos nuestro propósito, que es hacer un castillo de arena. Para algunos niños lo más importante es que su castillo sea grande y espectacular pero tienen tanta prisa en hacerlo que su base es inestable y en cualquier momento se puede caer. Otros se empeñan en que sea muy hermoso, lo adornan con conchas, pero por el peso de esas conchas acaban cayendo.

Algunos niños, cuando están a mitad de acabar su castillo, se dan cuenta de que ya no les gusta pero siguen igual, es demasiado esfuerzo volver a empezar, sin embargo otros son capaces de tirarlo y comenzar de cero, sin dejar de sonreír.

castillo-de-arena

No todos empiezan igual, algunos niños no pueden elegir donde empezar su castillo y les toca una parte difícil, sin apenas arena o lleno de piedras, para otros es lo contrario, y empiezan ya con la mejor arena, el mejor material e incluso ayuda de sus padres.

Muchos niños se creen que tienen toda la tarde por delante para acabar su castillo, pero vienen sus padres antes de tiempo y le dicen que hay que volver, sin poder acabar su obra. Y al final no importa como sea tu castillo si grande o pequeño, hermoso o feo, si te ha supuesto un trabajo fácil o difícil, no importa porque cuando caiga la tarde tus padres te recogerán para volver a casa, y allí solo quedará tu castillo, pero sabes que tarde o temprano se lo llevaran las olas, y al día siguiente será otro niño el que construya el suyo.

castillo-de-arena1