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Cosas curiosas que nos han pasado

Sobre no pensar en los problemas y esas cosas

Estaba yo tan tranquilo andando por la calle, maldiciendo mi existencia y preguntándome cuando empezó a ir todo mal hasta que una simpática azafata de una tienda de móviles me ha parado para darme un folleto de esos que tienen para rascar. Sin prestarle mucha atención, lo cojo, rasco y me sale un premio, y claro, he vuelto de cabeza a la tienda con la ilusión y esperanza de ese prometido regalo.

Ya en la cola me había dado cuenta de que había sido blanco de una campaña publicitaria (seguro que todos los folletos estaban premiados) y al final el premio era un misero (aunque gratuito) bolígrafo, aparte de un catalogo de móviles. Así que ya con el boli he continuado mi marcha.

¿A que viene está insulta historia que no lleva a ninguna parte? Pues a lo que siempre decimos en este blog, que todos nuestros problemas nos afectan en la medida que les prestamos atención. Yo estaba enfadado con la vida y mis problemas hasta que ha aparecido un regalo que me ha hecho olvidar (más que olvidar, dejar de pensar) en mis cosas.

¿Acaso desparecen los problemas cuando dejamos de pensar en ellos? Claro que no, tampoco seamos ingenuos, simplemente aunque estén no nos afectan. Un problema en el que no piensas ni te altera, ni te enfada, ni te pone de mala leche, ni te quita el sueño. Podríais pensar que la solución es dejar de pensar, mmmmmh, si pero no (aunque cuando se medita no se piensa, pero eso es otro asunto), yo creo que más bien pasaría por la desidentificación (ego, ego, ego). No identificarnos con nuestros problemas (ni siquiera con nosotros mismos), pero bueno, como siempre decimos por aquí, eso es muy fácil de decir pero difícil de hacer (o no, al menos inténtalo).

Al fin y al cabo, un problema si tiene solución se convierte en un ejercicio, y la mejor manera de resolverlo no es pensando obsesiva y compulsivamente en él, todo lo contrario. La respuesta-solución suele venir sola, no por más pensar vendrá antes. Cuando a la mente le dejas espacio para trabajar rinde más y mejor.

Y esta ha sido la absurda historieta del día, yo he aprendido algo, espero que vosotros también. Buen fin de semana! 🙂 (no nos engañemos, lo único que he aprendido es hasta que extremos llega mi satisfacción por las cosas gratuitas!)

El día que mi leyenda-urbanómetro me dio un susto

De entre los múltiples temas que me interesan (que curiosamente ninguno de esos temas será útil o práctico, o me servirá para trabajar) se encuentra el de las leyendas urbanas, un tema apasionante y en constante evolución. A base de mucho esfuerzo y tesón (mentira) he conseguido un leyenda-urbanómetro interno que me avisa y pita cuando me encuentro con una leyenda urbana (verdad).

El otro día estaba escuchando un programa sobre la vida de Walt Disney, un personaje apasionante y del que cuando estudias leyendas urbanas hay una asignatura solo de él. Y como era de esperar llegó el apartado en el que se hablaban de estas, empezaron con lo típico, que si era de origen español, que si era masón, que si no sabía dibujar, etc hasta que llegaron a que cuando murió congelaron su cuerpo y está en paradero desconocido, sonreía pensando que no había nada nuevo bajo el sol, hasta que afirmaron que era cierto. Walt Disney está congelado a la espera de una cura para el cáncer, antes de morir invirtió en empresas de criogenización y experimentaron con él mismo, por eso no hay ningún ataúd.

Fue un tremendo shock para mi, no podría creerlo, todo mi mundo y mis creencias se venían abajo, no estaba preparado para eso. Recogí mi monóculo y me encomendé a la chica de la curva, patrona de las leyendas urbanas. Y cuando estaba a punto de aceptarlo, empezó un fuerte pitido, era mi leyenda-urbanómetro, volvía a funcionar y más fuerte que nunca. Y marcaba lo que siempre había sabido, ¿Cómo va estar Walt Disney congelado? ¡Pues claro que es mentira!

Cuando murió lo incineraron y sus cenizas están en un cementerio de Los Angeles junto con los de su familia, aunque es cierto que en sus últimos años se empezó a interesar por las innovaciones tecnológicas de ahí a congelarlo, nada de nada.

Así que ya sabéis, no os creáis nada ni a nadie, ni siquiera a mi (¡sobretodo a mi!), dudad, comprobad y verificad, y si aún así no estáis seguros buscad en Internet, sobre todo en el yahoo preguntas, que está muy reconchudo wey y siempre asiertan las contestasiones! 🙂

“Me dice que queme cosas”

El fin de una era (o porque ya no soy pedirsalirista)

Hubo un tiempo en el que todo era distinto, o quizás no era tan distinto pero yo veía las cosas de otra forma. De lo poco que estaba seguro en la vida era de que la vainilla es el mejor sabor que existe, Sega siempre nos quiso y cuidó de nosotros y que cuando en una relación estás bien y lo tienes claro le tienes que pedir salir, de ahí empezó el pedirsalirismo, una forma de vivir y entender la vida.

Con mayor o menor éxito fui pasando por distintas relaciones, siempre fiel a mi ideal, pidiendo salir como Dios manda, no fue fácil aguantar los eternos debates que mantenía con mis amigos, tachándome de antiguo, de pasado de moda, de infantil, etc… pero no me importaba, cuando llevas la verdad en tu corazón hay una fuerza que te empuja a seguir y continuar por ese duro camino.

Y es que según mi humilde opinión en el pedirsalirismo eran todo ventajas, ¿Cuándo celebras el aniversario o como cuentas el tiempo que estas con alguien? (sin estar casados), me decían tonterías como pues desde el primer beso, desde la primera vez que lo hacen, etc… todo sandeces, después ¿Cómo establecer que estas en una relación con los derechos, privilegios, responsabilidades y obligaciones que ello conlleva? Si no se pide salir no se sabe en que estadio de la relación se está, si es que es una relación, “aixo es aixina” que decimos por aquí.

Pero de repente un día te das cuenta que has cambiado, no sabes lo que es pero no eres el mismo, ves las cosas de otro modo. En la vida lo único que no cambia es el cambio, todo lo demás está sujeto a cambiar, para bien o para mal eso ya lo decide el tiempo, pero nada es igual para siempre y a mi me llegó el momento de cambiar (madurar lo llaman algunos).

Y sin darme cuenta llegué a la conclusión que el pedirsalirismo estaba obsoleto, al menos en mi vida, en mi nueva vida. Cambie la forma de ver las relaciones (comentado aquí mismo en el post de la pimienta), y me di cuenta que pedir salir era una especie de contrato, una manera de delimitar y acotar las relaciones, como intentar poner puertas al campo. Se trataba de asegurar y amarrar a la otra persona. Y así fue como abandoné el selecto club de los pedirsaliristas.

¿Y que puedo decir más? Estoy triste por mis futuras amantes, que con sus sonrojados mofletes y vidriosos ojos esperaran en balde que les pida salir, nunca podrán capturar la eternidad en un momento, y nunca saldrá más de mi boca un ¿quieres salir conmigo?. Oh, y mi compañero de batallas Hernán, con el que tantas veces luché en el frente del pedirsalirismo, cuando todos estaban en nuestra contra nosotros continuábamos fuertes sin dudar, te toca ahora a ti seguir en la batalla. Ánimo y valor.

No sé que pasará mañana, puede que vuelva a cambiar, puede que deje de gustarme la vainilla, puede que reniegue de los videojuegos o la música argentina, incluso puede que vuelva a pedir salir (o que me lo pidan a mi 😉 ), lo que es seguro que nunca cambiará, es que nunca podré tener un dinosaurio (vivo). Pasen buen fin de semana

 

Una bonita foto de mis padres, que me criaron y educaron en los nobles valores del pedirsalirismo

La historia del viejo ucraniano

No sé si era yo o la ciudad, pero estando en Berlín tenía una facilidad pasmosa para que la gente me parase por la calle y me empezase a hablar. Estaba desde el clásico preguntarme la hora o alguna dirección, cosas más enrevesadas como ofrecerme trabajo (tranquilos, cuando oían mi acento cambiaban de opinión y es que era para ser teleoperador) o cosas absurdas como la mujer pato-perro o el simpático que nunca entendí que es lo que me quería vender. Pero de todas las interacciones con el pueblo germano hay una historia que prometía ser memorable, algo que contaría y una y otra vez (como mi historia del 120 %) pero por cosas de la vida se quedo en nada, pero no adelantemos acontecimientos…

Estaba yo un día tan tranquilo comprando en el Lidl hasta que se acercó un hombre mayor (no tendría menos de 70 años), y empezó a hablarme en alemán, como no le entendía le pregunté si me podía hablar en inglés y lo que quería era saber si el precio que había en una estantería correspondía con el producto, le dije que si y empezó a hacerme preguntas, que de donde era, que qué hacía ahí… en otra situación hubiese pasado totalmente pero allí cualquier oportunidad era buena para practicar el idioma (aunque fuese el inglés).

abe-simpsonY entonces me dijo que el podría darme clases de alemán, bueno, más bien hablar, hacer conversaciones. Le agradecí el ofrecimiento pero le dije que aún era muy pronto para que pudiese hablar en alemán (y más sin mis papeles o chuletas (chuletas me refiero de comer, es que me entra hambre cuando hablo 😉 )). Y el hombre no hacía más que insistirme en que quedase con él. Yo ya tenía bastantes gastos como para ir a clases particulares, pero bueno, le pregunté cuanto me costaría la hora y el dijo que… gratis! Mmmmh, la cosa se ponía interesante, no se si por altruismo o por la exótica belleza de mis rasgos hispanos pero el hombre este quería quedar conmigo a toda costa.

Empezó a contarme su vida, que era ucraniano que llevaba no-sé-cuantos años en Alemania y que había sido entrenador de voleibol de la selección alemana, ni más ni menos. Hicimos un cambio de teléfonos en medio del supermercado como dos adolescentes que acaban de ligar, le dije que ya le llamaría y nos despedimos.

Y ahora viene lo triste de la historia, nunca le llamé para quedar. No porque desconfiase de él ni nada de eso, sino porque nunca me sentí preparado para hablar una conversación en alemán. Todas las semanas me decía, “no, al fin de semana que viene le llamo, espera esta semana para saber un poco más” y nunca llegó el día que me sintiese preparado. ¿Qué interesantes historias me habría contado? ¿tenía oscuras intenciones o solo quería un poco de compañía? De lo que estoy seguro es que al día siguiente, no, mejor, al rato, ya se habría olvidado de mi, pero siempre me quedará el resquemor de la historia que no pudo ser…

Vuela, cometa, vuela

A falta de television, peliculas, videojuegos, libros e internet me he comprado una cometa! La verdad es que creia que era mas tipo sentarse con una cerveza y verla volar, pero nada de eso, hay que correr como un condenado para que suba y os puedo asegurar que cuando estas a pocos grados y lloviznando lo que menos apetece es correr (y menos sudar!).

Estoy aprendiendo mucho de ella, si hace viento vuela, sino no, y no se enfada ni se molesta. Si vuela bajo con la cola toca el suelo, si vuela alto puede ver todo el parque, ella es feliz igual, y si no vuela descansa. Va donde le lleva el viento, a ella no le importa donde, con volar se conforma. Si me hiciese la comida y me explicase el acusativo y dativo seria perfecta!

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Y esta es mi cometa, en breve escribire sobre la historia del estropajo de la mort, la nueva mas mejor bebida del mundo, la vez que pude evitar un robo a una joyeria, la escalera de mi cuarto o el ninyo que queria saber su futuro (se me empiezan a acumular las historietas!!!!)

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Piratita, como a mi me gusta!

Trilogía de la Ayahuasca III. Nunca digas nunca

Estaba consciente, en plena posesión de mis facultades mentales pero algo había cambiado. Si abría los ojos y me centraba estaba completamente normal pero si los cerraba y me relajaba empezaba una extraña historia en mi cabeza, como un dialogo interno pero con imágenes. Aunque tampoco estoy seguro de las imágenes, era otro tipo de percepción, más sensorial.

No solo tenía muchas expectativas de la experiencia también tenía algún miedo y es que por lo que se cuenta, la planta te muestra tus miedos. Y tenía miedo de que saliesen mis miedos (que redundante!), pero fue curioso porque cuando entré en ese “estado” lo primero que quería era afrontar cada uno de mis miedos y fobias, si, algo que nunca me hubiese esperado. Así que como si de una película se tratase me vi en diferentes escenarios enfrentándome a mis miedos personales pero con una tranquilidad y serenidad pasmosa y sin sentir el más mínimo pánico o malestar. Y lo mejor fue que cuando quería más de esas situaciones la planta me dijo que era suficiente, que ya había demostrado mi valor y que no debía ser arrogante (estaba muy crecido! Je je).

Como acabo de decir “hablaba con la planta”, se puede entender de distintas maneras, podría hablar con el espíritu de la ayahuasca o con mi propio subconsciente, eso es algo que de momento aún no lo sé, pero continuaré diciendo que hablaba con ella. Es más, la llegué a ver representada como una chica morena, bastante atractiva, mmhhhh….

Ya había dicho que tenía muchas expectativas de la experiencia, pues ahora fue cuando la planta me dio una tremenda lección y empezó a reírse de mi, mostrando todo lo que esperaba ver, pero en plan “toma, ¿no es esto lo que querías?” en plan burlón, y ahí me di cuenta de lo ridículo de mis ambiciones, me enseñó que es lo que tenía que hacer para conseguir lo que quería pero que igual que ella solo podía mostrarme el camino, solo yo podía hacerlo. Y requería trabajo, y no poco.

También me di cuenta que de normal, en el día a día, nos engañamos a nosotros mismos, nos damos excusas y nos justificamos, cuando no queremos ver o hacer algo siempre encontramos una excusa que nos la creemos, y así nos mentimos continuamente, que realmente puede que sean mentiras piadosas o indulgentes, pero mentiras al fin y al cabo. Pues con la ayahuasca no podía mentir, al hablar conmigo mismo (¿consciente con subconsciente?) era imposible, era como que no podía ocultar nada, imaginad que era como hablar con alguien que te lee la mente.

Cuando no puedes esconder tus pensamientos más ocultos, cuando todo lo que eres está ahí, eres tu mismo, pero no un yo fragmentado, con sombras, con una careta hacia fuera y otra hacia dentro, no, eres TU MISMO, entero, completo, eterno. Me viene a la cabeza esa frase que dijo Neruda: “Algún día, en cualquier parte, en cualquier lugar, indefectiblemente, te encontrarás a ti mismo; y ésa, sólo ésa, puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas”. Pues esto era igual.

La gente empezó a irse a dormir, yo al haber empezado tan tarde aún estaba bajo los efectos y todavía no tenía sueño. Al no llevar reloj no sabría decir cuanto tiempo pasó hasta que me dormí, pero eso sí, nos levantamos a ya las 9 y a pesar de haber dormido pocas horas y en el suelo en una esterilla, estaba fresco como una rosa 🙂

Nos juntamos todos en el almuerzo, (yo comía como si no hubiese mañana) y después en una puesta en común, cada uno empezó a contar su experiencia. Hubo de todo y para todos los gustos. A cada persona le afecta de una forma, incluso en la misma persona cada toma es diferente.

Como un sueño, a medida que pasa el tiempo voy olvidando detalles y se vuelve todo más borroso (por eso hay que apuntar enseguida la experiencia, antes de que se olvide). De momento ahora sé lo que tengo que hacer, y si bien no descarto repetir la experiencia, no tengo prisa.

Y hasta aquí fue mi experiencia con la ayahuasca. Por supuesto que hasta que uno no lo vive no tiene idea de lo que es, y si estás pensando en probarlo lo primero de todo es que vayas con mucho respeto y las expectativas y el miedo te los dejes en casa. Cualquier cosa que sirva para conocerse a uno mismo, vale la pena, siempre valdrá la pena.

Primera parte: Trilogía de la Ayahuasca I. La soga del muerto

Segunda parte: Trilogía de la Ayahuasca II. Primer contacto

Trilogía de la Ayahuasca II. Primer contacto

Las expectativas eran altas, muy altas, y ese fue el problema. Durante las semanas previas me había documentado en esa fuente de inagotable “sabiduría” que es Internet, así que me había empapado de numerosos testimonios de gente que la había probado. Había de todo, personas que habían recordado sus vidas pasadas, otros habían tenido viajes astrales, había uno que decía haber visto la creación del universo y vivido miles de años en un par de horas, en general, a la mayoría les había cambiado la vida para siempre. Así que sin quererlo iba predispuesto, muy predispuesto, pero bueno, la planta me puso en mi sitio…

Por cosas de la vida, casualidades las llaman, me vi sentado en el suelo de un apartamento con gente que no había visto en mi vida, a muchísimos kilómetros de casa, a punto de empezar un viaje sin retorno (que según la jurisdicción vigente aquí es ilegal) ¿quién dijo miedo?

Se acababa de poner el sol, tras la primera toma del amargo brebaje lo único que podía hacer era esperar, (tarda unos 40 minutos en hacer efecto), pero llevaba esperando ya días ese momento, cada minuto pensando en todo lo que me esperaba se me hizo eterno, y al rato se empezaron a notar los efectos, pero no en mi. Ya habían compañeros que estaban vomitando, en teoría, lo de los vómitos depende de la persona, hay gente que no vomita nunca y otros que si, se dice que es para limpiar y purgar el cuerpo, ya que con el vomito te liberas de energías negativas.

El tiempo pasaba y yo estaba prácticamente igual, hice una segunda toma esperando que empezase el viaje. Ahora si que tenía leves ensoñaciones, si cerraba los ojos (que así es como debe ser, incluso es aconsejable vendárselos) veía cosas raras, inconexas, sería parecido a cuando estás borracho en la cama que todo da vueltas (eso me han dicho, no es que lo haya estado yo nunca, claro 😉 ).

Pero duró poco, y una mezcla de decepción y desilusión empezó a invadirme, a ver si la planta no tenía suficiente DMT (la sustancia psicoactiva), o puede que fuese una de esas personas que no les hace efecto. Esperé impaciente una tercera toma, y después de mucho esperar me la dieron.

Ya habían pasado horas desde el comienzo y si tenía que haber pasado algo debería haber empezado ya, así que llegó el momento de darse por vencido y olvidarse de todas las ilusiones que me había hecho (nota: el ego es muy puñetero, a un nivel consciente no esperaba nada, como en la meditación zazen, sin objetivos, pero en el fondo, muy en el fondo si es que esperaba algo, y no era poco).

Con el estomago revuelto, dejé de esperar nada, bueno, aún si, en el fondo era un conflicto interno de esperanza contra decepción y mientras tanto vinieron los vómitos y empecé a sacar la poca comida que tenía en el estomago (durante todo ese día estuve en ayunas). Y cuando ya no quedaba nada que sacar me tumbé y ahí fue cuando empezó el espectáculo…

Continuará

Cómo alargar tu muro

A raíz de esta entrada mucho se ha hablado del muro de mi casita, me han llamado hasta ingenieros de China y de Berlín preguntándome detalles técnicos. Así que aprovecharé para contestar a muchas de las preguntas que me han hecho últimamente.

Si os fijáis en las fotos, es un muro de contención y sirve para que el bancal de arriba no caiga, así que lo siento pero no, no es para impedir una horda zombi, un ataque terrorista o para que no entren los toros en los San Fermines. Más cosas, yo solo era un mandado, o sea, en la construcción del muro me he limitado a hacer el trabajo sucio (fer pasteraes, carregar grava.. etc). Mi padre era el cerebro de la operación. Así que resumiendo, el muro no me ha dado súper poderes, no le impresiona a las chicas, es en 3d, no resuelve koans ni sudokus, no tiene wifi, es más grande que una pared pero menos que una muralla y en general, es solo un muro, pero es mi muro.

¿Volverá la tranquilidad a mi tranquila vida? Pues creo que no porque lo siguiente es pintar el piso, aunque esta vez tengo una buena idea…

muro antesAl principio

muro despuésCasi acabado