Archivo de la categoría: Relatos

Escritos de cosecha propia

Pánico (II parte)

Antes de acabar la temporada hay que cerrar cabos sueltos como el desenlace del relato que dejé a medias (Aquí la primera parte)

 

El avión se sacudió como nunca, y de pronto paró. Se acabaron las turbulencias. Llegó la calma. La gente aún permanecía en silencio. Durante unos momentos nadie dijo nada, se miraban las caras. Y no fue hasta que alguien se puso a silbar y aplaudir que no reaccionó la masa, una masa de gente asustada y hasta cierto punto paralizada por el pánico.

Su vecino volvió a ponerse la ropa antes de que alguien se diese cuenta y ella, como el resto de los pasajeros, aún no sabía como reaccionar. Se dejó arrastrar por esa ola de algarabía y griterío que estaba empezando a inundar el avión. La gente se quitaba el cinturón de seguridad para ponerse en pie y abrazarse los unos a los otros, cualquiera diría que estaban celebrando un gol.

Ella, divertida, volvió a hacer un repaso a los pasajeros. Los novios que habían confesado sus infidelidades ahora se habían enfadado y se reprochaban el uno al otro. Sin embargo, los que hacía tiempo que ya no se querían volvieron a interpretar su papel de enamorados. El aventurero curtido en mil viajes, dijo la típica frase “veis como tenía razón y esto pasaría enseguida” aunque seguían sin hacerle el mínimo caso.

Hasta las azafatas se abrazaban entre ellas, auque sabían que a partir de ahora no tendrían un momento para parar, había muchos estómagos que tenían que recuperar lo perdido, y sobre todo después de tanto grito y tanta tensión a más de uno le apetecía un buen trago.

Ella se giró a su vecino, que ya estaba totalmente vestido, y le dijo:

–    Que locura, ¿eh?

–    Si, ha sido un buen susto – contestó animado – a veces viene bien una cosa de estas.

–    Uff, demasiadas emociones fuertes para mi. Aunque es verdad que más de uno dormirá hoy como nunca, je je

Del baño salieron los amantes, dos personas que en el mundo real nunca hubiesen cruzado una palabra. El de los mensajes del móvil decidió finalmente enviar otro para decir que estaba bien, aunque se lo pensó varias veces. Había quien llamaba a casa para contar la aventura mientras aseguraba no haber tenido el más mínimo miedo, aunque sus pantalones mojados dijesen lo contrario. Pronto las azafatas se aseguraron de que la gente apagara los móviles y permaneciesen en sus asientos.

Ella estaba contenta, no se volvía a nacer todos los días. El resto del viaje fue una constante celebración, todo el mundo sonreía y hablaba de forma animada, el avión parecía uno de esos autobuses llenos de niños, solo les faltaba cantar una canción.

Llegaron a su destino y para cuando cada pasajero tenía su maleta de vuelta ya no era más que una anécdota todo lo ocurrido. Ella se despidió de su vecino de asiento y marchó hacia su casa.

Una vez dejó todo su equipaje y por fin pudo tumbarse en su sofá vio que tenía un mensaje en su contestado automático, ya se le había olvidado esa llamada. Le dio al aparato y oyó su propia voz. Sonrió

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Pánico

Como dije en su momento (por el placer de escribir), estoy escribiendo algunos relatos sueltos (nada que ver con el contenido general del blog, un simple entretenimiento). Aquí va el segundo:


Realmente no podía creer lo que estaba viendo. A simple vista podría decirse que se estaba desnudando, si no fuera por lo extraño de la situación no se lo creería. Entre el alboroto de la gente se atrevió a preguntar:

-¿Pero qué está haciendo?- dijo intentando ser educada, aunque con sorpresa.

– Vine a este mundo desnudo y desnudo me voy a ir – contestó calmadamente con una sonrisa, sin perder los modales.

Solo le faltaba eso. El avión en el que viajaba estaba a punto de estrellarse, toda la tripulación estaba histérica, los niños lloraban escandalosamente y los padres aún se comportaban peor. El comandante había dicho que eran solo unas turbulencias provocadas por una tormenta, pero ese avión parecía una atracción de feria.

Intentaba hacer un rápido repaso de su vida para no pensar en esa situación, quería ser práctica, pero el tener a su lado a un hombre de mediana edad quitándose la ropa le desconcentraba. Era todo un espectáculo, veía gente santiguándose y rezando, otros gritaban diciendo que no se perdiese la calma, y mientras tanto las bolsas para el mareo se iban llenando. La verdad es que prefería tener a su lado a ese hombre que ya iba solo en ropa interior que a uno de esos histéricos que solo hacía que llorar y preguntarse porque tenía que pasarle a él.

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Rebelión en el cementerio (II parte)

Aquí la primera parte. Y aquí por si alguien no sabe de que va esto.


– ¿Y ahora que hacemos, jefe? – preguntó inquieto.

– ¿No han dejado ninguna nota? ¿nada?.

– Voy a ver – y se dirigió al panel – Si, aquí hay algo.- le entregó el papel a su superior.

– Esto es peor de lo que pensaba, es la ruina – dijo.

– Pero ¿Qué es lo que pone? – preguntó.

– Que no van a volver hasta que oficialmente haya dos días de los difuntos. Se han vuelto locos.

– Vayamos a buscarlos, no pueden estar muy lejos – dijo para intentar animarlo.

– Es el fin, el fin…

Decidieron tomar cada uno un camino distinto para ver si así los encontraban. El problema era que aunque lo hiciesen, ellos eran solo dos y los muerto muchos, no cederían tan fácilmente.

Antes de llegar a la entrada de la ciudad, el director del cementerio se encontró con una figura que le resultaba familiar.

– ¡Tu! ¡Sabía que tu estarías detrás de todo esto!- le gritó.

– Anda, vamos, ¿Qué hay de tu sentido del humor? ¿Cuándo te volviste tan gruñón? – contestó sonriendo el muerto

– ¿Gruñón? ¿y tú cuando te volviste un revolucionario? Tenéis que volveros ya al cementerio – ordenó.

– De eso ni hablar. Queremos otro día, con uno solo al año no tenemos suficiente.

– ¡Pero si tenéis el cementerio siempre abierto para las visitas!. Cualquier persona puede ir, incluso los fines de semana – contestó con tono conciliador.

– Pero la gente esta muy ocupada, sino es un día exclusivo para nosotros no viene. Menos cuando llega uno nuevo, claro – dijo tratando de justificarse.

– ¿Pero como van a ir dos días al año? – empezaba a alterarse – Dejad a los vivos vivir su vida. Vosotros ya no estáis aquí, ya no formáis parte de esto. ¿Qué más os da quien os visite?

– Queremos ver a nuestra familia, saber de ellos. Allí nos aburrimos, todos los días son iguales. Nunca pasa nada. Nadie nos hace caso.

– Ese es vuestro lugar, vuestro tiempo ya pasó. No podéis hacer que la gente esté pendiente de vosotros todo el tiempo – dijo intentando argumentar.

El muerto se quedó pensativo. En el fondo, el director del cementerio no estaba tan equivocado. Si bien continuaba pensando que lo que pedían era justo y razonable, también era verdad que si la gente no iba tanto a hacer la visita era porque no querían.

Tenía que reconocer que su tiempo ya había pasado, pero eso era muy duro de admitir.

– Venga, volvamos que ya es tarde – le dijo el director – Si queréis os pondremos una radio y así al menos tendréis música y podréis oír las noticias. Y una vez al mes haremos un baile. Y compraremos un proyector para que podáis ver películas – ofreció con la mayor amabilidad posible.

– Creo que tienes razón, ya nadie quiere ver a sus muertos. Solo somos un estorbo, será mejor volver a casa – musitó triste.

El resto de muertos no andaba lejos, este, como líder les dijo las nuevas condiciones y lo que iban a conseguir. Los demás muertos no tuvieron problemas en volver, incluso algunos lo estaban deseando, se habían acostumbrado tanto a la rutina del cementerio  que cualquier otra situación les hacía sentir incómodos.

De todas formas, el director estuvo pensando mucho sobre lo sucedido. El también moriría algún día y le parecía triste acabar así. Se preguntó si podría hacer algo al respecto. Después de mucho pensarlo encontró la solución ideal para los vivos y los muertos.

Unos días después, cuando ya había vuelto la calma al cementerio.

– Jefe, ¿crees que será buena idea? – preguntó el encargado de mantenimiento.

– Claro que sí ¿quién mejor que ellos? Y ahora date prisa y que esté todo apunto, hoy es el primer día y tiene que salir todo bien – contestó entusiasmado.

– Claro, jefe – dijo marchándose a ultimar detalles.

Y así fue como empezó el servicio de guardería en el cementerio. Al estar la gente tan ocupada con su trabajo no tenía apenas tiempo para los niños, así que antes de empezar la jornada laboral los llevaban al cementerio. Allí los muertos los cuidaban, jugaban con ellos, les contaban historietas y todos se divertían.

Muchos de los muertos conocieron a sus bisnietos. Y de paso, los padres cuando los dejaban y los recogían, hablaban con sus familiares fallecidos, y les contaban como les iba. Los muertos estaban mejor que nunca, se sentían útiles y valorados.

– Veo que has hecho un buen trabajo – le dijo el líder de los muertos en la fracasada revolución al director del cementerio.

– No ha sido tanto, solo era encontrar una forma de beneficiar a las dos partes – contestó humildemente.

– Muy bien pensado, se nota que has tenido buenos maestros.

– Los mejores, abuelo, los mejores – dijo sonriendo mientras fue a abrazarlo.

FIN

Rebelión en el cementerio

Bueno, empiezo con mis relatos, este será en dos partes, y tranquilos, a pesar del nombre no es ni de miedo ni de zombies. En breve la continuación y conclusión.

 

Leyó varias veces la nota y sin despegar los ojos de ella dijo:

– Esto es inadmisible, se han vuelto locos- comentó molesto.

– Lo se, pero dicen que si no se hace lo que piden habrán consecuencias.

– ¿Consecuencias? Por Dios, pero ¿Quiénes se han creído que son? – preguntó.

– Es lo que pone en la nota – dijo intentando justificarse.

– ¿Pero como van a haber dos días? ¡Eso es imposible! – gritó. Su malestar comenzaba a ser notable.

– Tranquilo, jefe, les diremos que no depende de nosotros, que tienen que hablar con… con los ministros, los diputados o incluso con el mismo presidente – intentó así tranquilizarlo.

– ¿El presidente? ¿Estás loco? Solo que se enterase de esto el alcalde nos tirarían a la calle – su enfado iba en aumento  – Esto tenemos que arreglarlo nosotros.

– ¿Pero como, jefe? Esos muertos pueden ser muy cabezotas.

– ¿Quién estará detrás de todo esto? Como sea quien yo creo que es, se habrá metido en un buen lío…

– En la nota no pone nada de eso, jefe – contestó pensativo.

Empezó a pensar en lo tranquila que estaba siendo la mañana hasta que encontró esa hoja de papel bajo la puerta. Hasta ahora su trabajo como encargado de mantenimiento en el cementerio municipal no le había causado mayores problemas. Reparar alguna lápida rota, grietas en un panteón, una vez un muerto se le quejó porque tenía goteras en su nicho, aparte de eso su interacción con ellos era más bien escasa.

Poniéndose en su papel pensó que tampoco era una exigencia tan descabellada lo que pedían. Simplemente querían otro día de visita, se les hacía muy corto el día de Todos los Santos. Además querían que ese otro día fuese más alegre, y si pudiese ser, en verano. El día de Todos los Santos era demasiado solemne, la gente parecía triste, todos tan formales y si encima caía en puente no iba ni la mitad de gente. Querían que el otro día fuese completamente distinto, con música sonando por los altavoces, que se pudiera comer allí, que los niños jugasen, que no estuvieran todos tan tristes. Que la gente no fuese por obligación y que todos se lo pasasen bien.

–  Jefe, ¿y si lo planteásemos en el ayuntamiento? – preguntó.

– ¿En el ayuntamiento? ¡No digas tonterías! Lo que piden no se puede, con un día tienen más que suficiente, cuanto antes se den cuenta de que ya no forman parte de la sociedad mejor para todos – contestó sin pensar.

–  Pero jefe…

–  Ni peros ni nada, escríbeles ahora mismo una nota diciendo que lo que piden es imposible y que como se les ocurra hacer algo al respecto se acaban las visitas – ordenó con tono arrogante.

–  Si, jefe, usted manda.

No tuvo más remedio que cumplir órdenes, no le gustaba la idea, pensaba que se podría hacer algún tipo de acuerdo, pero no podía hacer nada al respecto.

Escribió la nota intentando ser lo más educado posible y la colgó en el panel del entrador principal. Sabía que hasta la noche no la verían, así que pasó el resto del día haciendo sus labores, una pared que pintar, unos árboles que podar…

 

Al día siguiente, cuando volvió no podía creer lo que estaba viendo. Fue corriendo a decírselo a su superior.

–  Jefe, no están – dijo sin perder un segundo – ¡Los muertos no están!.

–  ¿Qué? ¿Cómo que no están? ¿De que estás hablando? – preguntó.

–  Que se han ido, que no hay nadie.

–  Que demonios…

Salieron los dos al camposanto, y efectivamente, estaban solos. Las tumbas estaban abiertas y sacadas de sus nichos. Incluso había mortajas por el suelo. Los muertos se habían ido.

Continuará…

Por el placer de escribir

He empezado a leer un libro sobre escritura creativa. Hacía tiempo que quería escribir, lo que pasa es que entre unas cosas y otras (ya sabéis, la vida) no le he prestado la atención necesaria.

Lo primero, y lo que más me ha costado, antes de empezar a escribir ha sido olvidarme de la idea de obtener cualquier resultado, y no ha sido fácil. De normal, todo lo que hacemos esta orientado a obtener algo, no solemos hacer las cosas solo por el hecho de hacerlas. Siempre esperamos algo a cambio. Y no es distinto con la escritura.

Una vez aceptas que escribes solo por hecho de escribir, por el placer de hacerlo, porque escribir es divertido, es estimulante, es hasta terapéutico. Porque escribiendo aclaras ideas y te conoces mejor. Una vez aceptas que lo que escribas puede que lo hagas bien o mal, puede que guste o no, que alguien lo lea o no, que nunca salga de tu ordenador, que nunca llegue a ninguna parte, que solo escribas para ti mismo… Entonces se acaba la tensión, y escribir se convierte en algo fluido y satisfactorio.

mono escribiendo

Y claro, teniendo este fantástico blog, sería una lastima no compartir mis escritos, je je. Así que voy a poner una nueva sección con las historias que escriba. Nadie está obligado a leerlas y no tendrán nada que ver con el contenido general del blog. Como ya he dicho, tengo asumido que solo escribo porque me gusta y ya está. Así que en breve empezaré. Dividiré en varios capítulos los textos que sean excesivamente largos pero en general serán historias cortas y la temática será variada.

Así que en breve relatos, historias, cuentos, narraciones de cosecha propia, aquí en vuestro blog amigo (y también en este!)

Escribir

P.D. Por cierto, hoy es el cumpleaños de la amiga Marinita, muchas felicidades!!!